Introducción
Introducción
La contratación pública de nuestros tiempos no puede concebirse como una sucesión automática de actos administrativos orientados únicamente a cumplir con las formalidades procedimentales establecidas en la Ley. Por el contrario, la Ley Nº 32069 incorpora una visión estratégica del proceso de contratación, en la que la toma de decisiones previas resulta determinante para alcanzar resultados eficientes, sostenibles y alineados con el interés público.
En ese sentido, el artículo 49 incorpora la estrategia de contratación como un elemento central del proceso, estableciendo su contenido, alcance y finalidad. Esta figura exige que las entidades contratantes realicen un análisis integral de los factores que influyen en la contratación, asegurando que cada decisión responda a criterios técnicos, económicos y de gestión del riesgo, antes de iniciar el procedimiento de selección.
¿Qué se entiende por estrategia de contratación?
El numeral 49.1 define la estrategia de contratación como el proceso de análisis integral de las variables que influyen en la contratación pública, el cual debe desarrollarse en aplicación de los enfoques y principios establecidos en la Ley Nº 32069. En ese sentido, no se trata de un documento meramente formal, sino de una herramienta de gestión que permite a la entidad adoptar decisiones informadas, coherentes y alineadas con sus objetivos institucionales.
Asimismo, esta estrategia es elaborada por la dependencia encargada de las contrataciones, considerando la planificación de la entidad a través de la Programación Multianual de Bienes, Servicios y Obras (PMBSO). De esta manera, se refuerza la vinculación entre la planificación institucional y la ejecución de las contrataciones, evitando procesos aislados o desconectados de la programación presupuestal y promoviendo una gestión más eficiente y articulada.
Contenido mínimo de la estrategia de contratación
La Ley Nº 32069 establece que la estrategia de contratación debe contener, entre otros aspectos, la determinación del tipo de procedimiento de selección o mecanismo de contratación, la modalidad de pago, así como la verificación de la estandarización del requerimiento, cuando corresponda. En ese sentido, estos elementos permiten definir, desde una etapa temprana, la forma más eficiente y adecuada de atender la necesidad pública identificada.
Adicionalmente, la estrategia debe identificar los factores que afectan o impulsan el objetivo del proceso de contratación, lo que implica analizar condiciones de mercado, riesgos operativos, disponibilidad presupuestal y otros elementos relevantes. De este modo, la incorporación de estos aspectos contribuye a reducir la probabilidad de fallas en etapas posteriores del proceso y fortalece la toma de decisiones técnicas.
Cabe destacar que, la estrategia de contratación integra el expediente de contratación, lo que le otorga carácter vinculante y la convierte en un sustento esencial de las decisiones adoptadas durante el proceso. En consecuencia, su adecuada formulación resulta determinante para garantizar la coherencia, eficiencia y legalidad de la contratación pública.
La asignación de riesgos en la estrategia de contratación
El numeral 49.2 dispone que la estrategia de contratación debe comprender una correcta asignación de riesgos, la cual se refleja en el perfil de riesgos de la contratación. En ese sentido, dicha asignación debe realizarse en función de los objetivos de la adquisición, ya sea de bienes, servicios u obras. De esta manera, se asegura que los riesgos sean gestionados de forma coherente con la finalidad de la contratación.
A partir de ello, la identificación y distribución adecuada de riesgos permite definir con mayor claridad las responsabilidades de la entidad y del proveedor. Esto contribuye a una ejecución contractual más eficiente, previsible y alineada con los objetivos del proceso. De este modo, la estrategia de contratación se configura como una herramienta clave para la prevención de conflictos.
En consecuencia, la adecuada asignación de riesgos permite delimitar las responsabilidades de las partes desde una etapa previa al inicio del procedimiento. Ello facilita la mitigación de contingencias durante la ejecución del contrato. Así, se reduce la probabilidad de que eventos futuros afecten el cumplimiento de lo pactado.
La estrategia de contratación en obras y consultoría de obras
Tratándose de obras y consultoría de obras, el numeral 49.3 establece exigencias adicionales cuando la complejidad técnica ha sido determinada por el área usuaria o por el área técnica estratégica. En estos casos, la estrategia de contratación debe incluir un análisis comparativo para la elección del sistema de entrega de la obra. De este modo, se permite evaluar alternativas que optimicen los resultados técnicos, económicos y de plazo.
Asimismo, la estrategia debe considerar la evaluación del uso de contratos estandarizados de ingeniería y construcción de uso internacional. De igual manera, debe valorarse el empleo de metodologías de trabajo colaborativo, como el Building Information Modeling (BIM), cuando se proponga su aplicación. Estas herramientas evidencian una orientación hacia estándares internacionales y prácticas modernas de gestión de proyectos.
Adicionalmente, la ley dispone que la estrategia contemple la posibilidad de establecer incentivos a cambio de beneficios de naturaleza técnica, económica y de plazo. En ese sentido, se promueve una contratación orientada a resultados y a la generación de valor tanto para la entidad como para la ejecución de la obra. Así, se supera una visión tradicional centrada únicamente en el cumplimiento formal del contrato, incorporando un enfoque más integral y sostenible.
Conclusión
El artículo 49 de la Ley Nº 32069 consolida la estrategia de contratación como un componente esencial del proceso de contratación pública, al exigir un análisis integral previo que articule variables técnicas, económicas y de gestión del riesgo. A través de esta herramienta, las entidades pueden definir de manera anticipada el enfoque más adecuado para satisfacer la necesidad pública, optimizando el uso de los recursos disponibles. De este modo, la estrategia de contratación fortalece la planificación, mejora la toma de decisiones y contribuye a la eficiencia del sistema.
Desde una perspectiva analítica, la incorporación de la estrategia de contratación evidencia una evolución hacia un modelo más moderno, preventivo y orientado a resultados. Su adecuada formulación permite reducir riesgos, prevenir conflictos y mejorar la ejecución contractual, especialmente en procesos complejos como las obras públicas. En ese sentido, se configura como un instrumento clave para garantizar transparencia, sostenibilidad y generación de valor público en las contrataciones del Estado.








